Dinámicamente notable y con un precio bueno
|
Impresiones de conducción del 2.4 JTD y del 2.0 JTS |
He conducido dos versiones del nuevo 156, ambos con
carrocería berlina: el 2.4 JTD y el 2.0 JTS. No he hecho
ninguna medición, así que cualquier comentario sobre
las prestaciones está fundado en apreciaciones y, por tanto,
tienen una fiabilidad limitada.
El nuevo motor de Alfa Romeo me ha sorprendido gratamente por suavidad,
ruido y fuerza. El anterior cinco cilindros JTD iba bien pero no
era nada extraordinario con relación a su competencia. Éste,
en cambio, me parece que tiene mucha más fuerza que el cinco
cilindros de Volvo en versión de 163 CV, más que el
V6 de Audi en versión de 180 CV y que está al nivel
del cinco cilindros de Mercedes (170 CV), si no es incluso mejor.
La impresión que me ha dado es que tiene mucha fuerza desde
menos de 2.000 rpm hasta casi 4.500 (la zona roja empieza a 5.000,
pero no llega bien hasta ahí). La respuesta al acelerador
es rápida, aunque no es un motor brusco cuando se acelera
a fondo.
Me parece que está al nivel de los mejores en suavidad y
silencio (de los citados, el mejor en este sentido es el de Volvo).
No he notado vibración en el volante ni la palanca. En marcha
constante por carretera, el motor normalmente no se oye salvo si
se circula muy rápido; en ese caso hay un ruido grave de
fondo que tampoco es muy intenso. En aceleración fuerte tiene
un sonido peculiar, que no me parece molesto ni es claramente Diesel.
La
caja de seis velocidades es un gran acierto, pero creo que los desarrollos
son demasiado cortos. Alcanza la velocidad máxima (225 km/h)
a más de 4.300 rpm, cuando el régimen de potencia
máxima es 4.000 rpm.
Teniendo en cuenta la elasticidad del motor, no entiendo por qué
la sexta es sólo de 52 km/h cada 1.000 rpm. Un motor así
funcionaría muy bien con una sexta ajustada para alcanzar
la velocidad máxima a régimen de potencia máxima
(así sería de 56,2 km/h cada 1.000 rpm) e incluso
algo más larga, como marcha de desahogo.
El motor JTS (2 litros, inyección directa de gasolina y
166 CV) me ha parecido muy bueno. Tiene una respuesta mucho mejor
que el anterior motor de inyección indirecta de Alfa Romeo,
y que cualquier motor de inyección directa que esté
actualmente a la venta en España (el de Audi, el de Mitsubishi,
el de Opel o el de Toyota).
No es un prodigio de elasticidad, pero se puede circular perfectamente
por carreteras lentas sin usar la segunda (salvo que se busque la
última décima en cada curva). Resulta un motor brillante
en régimen alto, con una fuerza que ya se ve poco en motores
de gasolina atmosféricos.
La caja de cambios me ha gustado menos que el motor porque tiene
unos recorridos de palanca un poco largos, aunque es algo que sólo
se aprecia cuando hay urgencia por cambiar.
He
conducido los dos con la misma medida de rueda: 205/55 16. El gasolina
lo he conducido con unos neumáticos Firestone Firehawk 700
y el Diesel con unos Continental ContiSportContact.
La estabilidad del Alfa Romeo 156 sigue estando al mejor nivel,
a pesar de que el coche lleva en el mercado desde 1997. Lo tiene
todo para que resulte agradable de conducir y también seguro:
una buena respuesta de la dirección, sensibilidad a la deceleración
en curva, reacciones rápidas pero no bruscas y un control
de estabilidad que deja conducir (no es desconectable).
He vuelto a notar algo común en el 156: el volante es muy
sensible a los baches. Si se circula rápido por una carretera
bacheada, se oyen golpes provenientes de la suspensión y
se notan en el volante más que en otras berlinas de este
tipo.
Por lo que he podido ver, el agarre en seco de estos Continental
en este coche es mucho mejor que el de los Firestone. Teóricamente,
2,4 JTD está en desventaja porque pesa 100 kg más
que el JTS, pero lo cierto es que el que llevaba neumáticos
Continental tenía mejor tacto de dirección y —aparentemente—
más agarre. En el 156 JTS que he conducido, los neumáticos
Firestone hacían mucho ruido en curva pero no daban mucho
agarre.
El asiento del 156 está más alto que en otras berlinas;
quien conduzca alto no lo notará, los que preferimos ir cerca
del suelo nos sentiríamos más comodos en otro asiento.
Si quien conduce es alto o va erguido, difícilmente verá
parte de la instrumentación porque la tapa el volante. Para
mí es muy incómodo porque tapa la zona del cuentavueltas
próxima al corte.
La nueva tapicería de microfibra «Alfatex» tiene
un tacto entre gamuza y Alcantara. Sólo está en los
revestimientos de las puertas y en las partes exteriores de los
asientos; la zona central es de un tejido de hilo grueso que tiene
aspecto de ser fresco.
|