El mejor en prestaciones, no en estabilidad
La sensación que me transmite al volante es
de facilidad de conducción. Al límite resulta claramente
subvirador, no es fácil que las ruedas traseras lleguen a
deslizar y, en el caso improbable de conseguirlo, el control de
estabilidad que lleva de serie (denominado VDC, Vehicle Dinamic
Control) se encarga de evitar eficazmente el posible sobreviraje
(mientras haya adherencia). Como el control de estabilidad del 147
GTA no se puede desconectar, descolocar el eje trasero es prácticamente
imposible.
Sólo conductores de mucho nivel y en muy contadas
ocasiones pueden llegar a echar en falta un mando para desconectar
el control de estabilidad. Con él se puede realizar sin problemas
una conducción deportiva, sin tener la sensación de
que limita las posibilidades del coche, aunque realicemos una conducción
muy exigente. Creo que se puede ir prácticamente igual de
rápido que si se pudiera desconectar y, por supuesto, mucho
más seguro.
El GTA permite al conductor guiarlo por donde quiere
con gran precisión, ayudado a su vez por una dirección
muy rápida. Tiene tan sólo 1,75 vueltas de volante
entre topes y un tacto agradable, aunque el diámetro de giro
que ofrece es muy grande y resulta poco ágil a la hora de
maniobrar.
Me
ha parecido más cómodo de lo habitual en un coche
tan deportivo, sobre suelo regular. Creo incluso que la suspensión
parece un poco alta y da la sensación de que podría
rebajarse todavía algo más, algo que obligaría
también a endurecer su reglaje pero sería un factor
determinante a la hora de reducir en mayor medida el movimiento
de la carrocería (balanceo y cabeceo).
Sobre carreteras bacheadas, en cambio, se nota una
amortiguación poco absorbente. Si su estabilidad me parece
excelente en carreteras bien asfaltadas, la capacidad de absorción
de la suspensión me parece mejorable en carreteras bacheadas.
Su amortiguación no es tan absorbente como la del Golf R32
y se producen rebotes que, en tales circunstancias, hacen perder
ligeramente el contacto de los neumáticos sobre el asfalto
y limitan su agarre.
No obstante, el 147 GTA sigue manteniendo la trayectoria
marcada por el conductor, aunque creo que con un Golf R32 se puede
llegar a ir más rápido sobre piso irregular. Dichos
rebotes de la suspensión se transmiten también hasta
el volante a través de la columna de dirección.
Me ha gustado también el funcionamiento del
control de tracción (ASR). Aunque sin llegar al nivel de
eficacia de un diferencial autoblocante (que haría al coche
más difícil de conducir), el control de tracción
deja aprovechar muy bien el empuje y, antes de entrar en funcionamiento,
permite un ligero deslizamiento de las ruedas motrices delanteras.
El control de tracción sí se puede
desconectar, mediante un mando situado junto a la palanca de cambios.
Conductores con mucha sensibilidad pueden llegar a obtener unas
mejores prestaciones desconectándolo, aunque también
exige un mayor tacto a la hora de dosificar la potencia.
|