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Objetivo Golf cumplido

El Alfa 147 3p 1.6 120 CV no es una explosión
de energía ni tiene una estabilidad insuperable pero, en conjunto,
presenta en todos sus elementos un tacto característico que otros
coches no tienen.
La dirección es muy rápida y directa, con un grado
de asistencia bien calibrado y tan sólo 2,2 vueltas de volante,
lo que permite trazar las curvas con precisión. Eso sí, al maniobrar
en lugares pequeños se nota que el radio de giro es limitado.
El cambio también destaca por su rapidez y el embrague,
con mando hidráulico, se acciona con suavidad. El selector de cambio
tiene una ligera holgura, que no condiciona su precisión de guiado.
Los desarrollos
de la transmisión son adecuados, aunque mejorarían con un salto
algo más cerrado entre 1ª y 2ª. Cuando Javier Moltó probó este modelo
en la presentación del Alfa 147, el cambio le pareció falto de suavidad
y precisión. Sin embargo, en nuestra unidad de pruebas tenía un
manejo realmente bueno.
Tiene de serie cuatro discos de notable tamaño (delante
ventilados y con 284 mm de diámetro), ABS
y repartidor de frenada
electrónico . El tacto de freno es muy progresivo y fácil de
dosificar. Tienen un buen mordiente y aguantan el trato exigente
con bastante eficacia.
Al realizar las mediciones con nuestro Correvit
nos ha ocurrido algo un tanto sorprendente. En general, cualquier
coche con ABS se detiene en menos metros cuanto más fuerte pisamos
el pedal de freno (dentro de sus límites). Con el Alfa 147 3p 1.6
120 CV nos ha pasado todo lo contrario. Aplicando mucha presión
sobre el pedal, los intervalos que hacía el ABS (Bosch 5.7)
entre frenar y no frenar eran muy largos. Esto alargaba la frenada
desde 120 km/h en torno a 5 metros. Sin necesidad de «subirse»
sobre el pedal de freno, el ABS del Alfa 147 se muestra más eficaz
y parece más homogéneo en su funcionamiento. Este Alfa no destaca
especialmente en las distancias de frenado, necesita más o menos
los mismos metros que sus rivales para detenerse.
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