Debo confesar que me ha sorprendido leer este texto de Francisco Morillo en el número 270 de Autovía (Noviembre 2012), comparando el A3 contra Focus, Megane y Serie1:
"*Por último, nos queda una breve reseña del BMW. Sentimos parecer extremistas, pero en nuestra modesta opinión el camino de la marca bávara no tiene sentido. Empecinarse en la propulsión trasera, para luego realizar un vehículo que sobrevire a la entrada de las curvas -- obligando a la correspondiente corrección antes de su vértice -- para luego convertirse en suavemente subvirador a la salida, bajo aceleración, nos parece un sinsentido. Claro que, hoy en día, plasmar el sobreviraje en aceleración es un pecado que ya ningún fabricante está dispuesto a cometer. Por ello, seguir obstinados con el *¿te gusta conducir?* se traduce en un coche que, buscando sus límites, te transmite una inestabilidad sorprendente, lo que genera una desconfianza singular en su respuesta y te obliga a un nivel de concentración superior al que te exigen sus rivales, y eso, yendo más despacio en las curvas."*
No he conducido ni el nuevo ni el anterior BMW Serie 1 por lo que les pregunto ¿es realmente una castaña? |