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El interior del Volvo V70 está al nivel que se espera
de un coche de su precio, tanto por los materiales empleados
como por lo correcto de los ajustes entre las diversas piezas.
Para recubrir el salpicadero, Volvo ha utilizado un plástico
con un tacto de goma similar al de coches como el BMW Serie
5, aunque algo más duro.
Los paneles de las puertas, salvo la parte que va tapizada
y la pieza decorativa, también van recubiertos de este
plástico, tanto en las puertas delanteras como las
traseras. Para los tapizados del interior se pueden elegir
colores claros u oscuros; los claros tienen el inconveniente
de que la suciedad se nota más.
Los recubrimientos de madera tienen un aspecto de calidad
superior a lo normal; se puede apreciar la textura de la madera
porque no está cubierta de una espesa capa de barniz.
Cuando está muy barnizada, es difícil distinguir
la madera del plástico.
Los
asientos delanteros son amplios y muy acogedores; opcionalmente
pueden tener un sistema de ventilación y calefacción,
ajustable en tres niveles cada uno.
Los apoyacabezas son fijos: no se pueden regular en altura
ni en inclinación. A ninguno de los que nos hemos subido
nos quedaban mal ajustados ni resultaban incómodos.
Los cinturones de seguridad delanteros tampoco tienen ajuste
de altura. El ajuste automático no funciona bien en
cualquier caso.
En las plazas traseras hay anchura suficiente para tres personas,
pero sólo pueden ir cómodamente dos. El lateral
del respaldo que queda junto a la puerta está muy inclinado
y no permite aprovechar esa zona, salvo para un recorrido
corto en el que no importe sacrificar la comodidad.
El espacio para las piernas tampoco es amplio; hay coches
con una carrocería más corta que tienen más
espacio en las plazas traseras, como un Ford Mondeo o un Volkswagen
Passat.
Los ocupantes de estas plazas tienen unas salidas de aire
orientables en el montante central. En la prolongación
de la consola hay una toma de corriente, los mandos de la
calefacción de los asientos traseros y unas conexiones
para auriculares con mandos.
Puede tener dos asientos traseros para niños que se
pueden colocar en dos alturas distintas (imagen).
Una de ellas es para niños con estatura de 95 a 120
cm y un peso de 15 a 25 kg, la otra es para los que miden
de 115 a 140 cm y pesan de 22 a 36 kg. Estos cojines elevables
integrados en el asiento pueden estar en las dos plazas traseras
laterales, que tienen un limitador de tensión en el
cinturón de seguridad apropiado para niños (además
de para los adultos).
El maletero es de gran tamaño y formas regulares.
La altura hasta la cortina que lo cubre no es muy grande,
ya que el volumen total incluye un doble fondo. En este doble
fondo van algunas de las herramientas del coche, el amplificador
del equipo de sonido (si lo lleva) y queda espacio para guardar
más cosas.
La
tapa que lo cubre, y que hace de piso del maletero, se mantiene
levantada mediante unos amortiguadores, un detalle de calidad.
Mientras el portón está cerrado esta tapa no
se puede abrir, por lo que puede ser un buen lugar para guardar
cosas de valor (un ladrón que rompa un cristal no podrá
acceder al doble fondo).
Hay diversos accesorios para el maletero: redes, barras o
una plataforma de carga que se desliza hacia el exterior.
De serie, hay cuatro raíles (como los del Audi A6 Avant
o el Saab 9-5) que incluyen ganchos y que también sirven
para anclar algunos de los accesorios. Dos de los raíles
están en el suelo y dos en los laterales. El portón
del maletero puede tener un sistema de apertura y cierre automáticos;
la luna no se puede abrir.
Como sucede en otros coches de reciente aparición,
no tiene termómetro del líquido refrigerante.
La cantidad de combustible que hay en el depósito aparece
representada por un gráfico en forma de barra que aparece
en la pantalla que hay dentro del velocímetro; en esta
pantalla también aparece el kilometraje total y los
dos parciales.
Dentro del cuentarrevoluciones hay otra pantalla en la que
se muestra la hora, la temperatura exterior, la marcha seleccionada
en el cambio automático y las informaciones que puede
dar el ordenador, que varían según el equipamiento
que lleve el coche.
Esas indicaciones en la pantalla contrastan poco (como azul
oscuro con fundo negro). Cuando hay mucha luz exterior y el
conductor lleva gafas de sol, hay que fijarse más de
lo normal para apreciarlas.
Para manejar el ordenador hay una rueda y un par de botones
en la palanca de las intermitencias. Su manejo es sencillo.
Desde los botones que hay en la consola se puede configurar
algunas funciones del vehículo (entre otras, de la
climatización, el plegado automático de los
retrovisores, la luz de acompañamiento o el equipo
de sonido).
Para manejar todas las funciones del climatizador no es necesario
acceder a un sistema de menús ni nada semejante. Volvo
ha pensado que es mejor asignar un botón a cada función.
Y lo ha hecho sin recargar de botones la consola, haciendo
sencilla su utilización. Tras la consola hay un hueco
para dejar algún objeto; tiene la ventaja de que
lo que se deja queda parcialmente oculto y el inconveniente de
que es poco accesible.
Como en todos los modelos de Volvo, la pantalla del navegador
está oculta en el salpicadero. Un mecanismo la eleva
cuando se utiliza. Cuando no, está recogida y sobresale
aproximadamente 1 cm de la superficie; no sé si hay
algún motivo técnico que impida que quede enrasada.
Cuando sale, la pantalla queda inclinada hacia abajo; de este
modo se evitan los reflejos que puede crear la luz del sol.
Para manejarla hay un mando a distancia y unos botones tras
el volante; las funciones del navegador se pueden utilizar
incluso con el coche en movimiento.
Hay una opción que incluye los cristales de las ventanillas
laminados, lo que disminuye el ruido y las hace más
seguras en caso de accidente, ya que el cristal no se rompe
en pequeños trozos. También tienen un tratamiento
que repele el agua, algo muy recomendable si se conduce normalmente
en zonas lluviosas: al resbalar las gotas de agua, la visión
a través del cristal es perfecta. Opcionalmente es
posible pedir unos retrovisores con el mismo tratamiento hidrófugo.
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