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Hemos probado la versión de Skoda Roomster con motor
Diesel de 105 CV.
A pesar de las dimensiones de la carrocería del Škoda
Roomster lo que transmite al conducirlo no tiene que ver con
un monovolumen; la carrocería se balancea poco y la
agilidad con que entra en las curvas es semejante a la de
un buen turismo. Los movimientos de la carrocería
están tan bien contenidos, en parte, porque la suspensión
no es blanda, ni muy cómoda.
Tampoco transmite la sensación de coche alto y pesado
en parte porque los ocupantes van sentados más bien
bajos (al menos las plazas delanteras). Cuando el viento lateral
es fuerte, sí se puede apreciar que el tamaño
de la parte trasera de la carrocería es grande.
El Škoda Roomster puede tener, en función del
nivel de equipamiento, neumáticos 195/55 R15 ó
205/45 R16. Aunque desde el punto de vista de la estabilidad
el resultado es satisfactorio, los neumáticos 205/45
R15 son poco apropiados para un coche pensado para cargarlo
mucho (el perfil es pequeño y, por lo tanto, relativamente
fácil de dañar el flanco del neumático),
y además, teniendo en cuenta que Škoda ha previsto
un uso del Roomster por superficies relativamente accidentadas
(opcionalmente, puede llevar unos elementos de protección
para el cárter del motor y la caja de cambios).
También
son unos neumáticos anchos en exceso, por ejemplo,
para la versión 1,4 de 85 CV. Las versiones 1,6 de
gasolina y el 1,9 TDI ambos de 105 CV, sólo se pueden
elegir con estos neumáticos.
El motor Diesel de 105 CV mueve con suma soltura al Roomster.
Es quizá uno de los motores Diesel más enérgicos
que hay con una potencia semejante. Tiene fuerza cuando se
utiliza con marchas largas, sube de régimen con rapidez
y tiene una respuesta al acelerador casi inmediata.
A causa del motor, el Škoda Roomster es un coche alto
tosco; en mayor o menor medida, esto también ocurre
en otros turismos del grupo Volkswagen que tienen este motor.
Al interior llegan vibraciones y ruido de no mucha calidad.
A diferencia de otros coches con motor Diesel, esta aspereza
no se atenúa mucho a medida que el coche gana velocidad.
El consumo es bajo en casi cualquier condición. Para
hacer una media 116 km/h la mitad por autovía y la
otra mitad por carretera rápida de doble sentido con
poco tráfico, gastó 6,5 l/100 km. Se puede gastar
sobre 5,5 l/100 km si se conduce con suavidad a velocidad
sostenida no necesariamente muy baja; con una consumo así
cabe esperar una autonomía de unos 1.000 km (el depósito
tiene 55 l) o mayor si se tiene paciencia para llenar el depósito
hasta la boquilla.
El motor 1,4 l de gasolina de 86 CV mueve con suficiente
agilidad al Roomster y es silencioso en cuidad y siempre que
no se mantenga una velocidad alta en carretera.
Los faros del Škoda Roomster no dan una iluminación
buena ni en luces de cruce ni en las de carretera. Esta característica
no es mejor si lleva faros adaptativos. El Škoda Roomster
no puede llevar faros de xenón.
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