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No es un coche particularmente amplio, aunque respecto
al anterior Laguna hay cierta ganancia. La mayor mejora está
en el espacio paras las piernas en las plazas traseras.
Atrás no hay anchura para tres ocupantes adultos y, a causa
de la caída que tiene el techo, pueden rozar con el
techo las personas de talla ligeramente por encima de la media.
Una persona de 1,80 m que se siente bien (con la cadera bien
pegada al respaldo) rozará con la cabeza en el techo.
Los asientos delanteros del Laguna pueden ser de dos tipos; los que tienen las versiones «Authentique» y «Expression» y los «deportivos» que tienen los «Dynamique», «Privilege» e «Initiale» (que son iguales, salvo la tapicería). Nuestra unidad tenía los asientos deportivos y creo que su denominación puede llevar a error. Yo no iba todo sujeto que me gusta ir en un coche, pero otras personas no tienen por qué tener el mismo problema.
Los
asientos de Renault rara vez están entre los mejores.
En cambio, sus reposacabezas sí suelen serlo; los del
Laguna se pueden colocar muy bien, todo lo alto que haga falta
y cerca de la cabeza.
El Laguna puede tener, salvo en la versión más económica, un navegador con pantalla a color de 7". Si tiene este elemento, hay un mando central entre los asientos, imagen. La pantalla del navegador está bien colocada y los gráficos son claros. La voz femenina del navegador, sin embargo, tiene un acento extraño.
Renault ha separado con buen criterio los mandos para manejar todas las funciones del coche, de forma que todo resulta claro.
Desde el mando central entre los asientos se manejan sólo
las funciones del navegador, del «Bluetooth» y ciertos ajustes
del equipo de sonido. Este control está compuesto por
nueve botones y el mando circular. Son muchos botones como
para recurrir a ellos sin mirarlos, pero lo cierto es que
los que se utilizan con más frecuencia son sólo
tres (el del navegador, del teléfono y la tecla de
retroceso al «menú anterior») y yo me he
acostumbrado a manejarlos sin buscarlos con la vista.
Las funciones de la radio (imagen), del sistema de climatización (imagen) y del ordenador de viaje son independientes del mando central de los asientos. Los dos equipos de sonido más completos tienen un mando en la columna de dirección para manejar las funciones más básicas del equipo de sonido.
Todos los Laguna tienen conexión «Bluetooth» para el teléfono. Este sistema en el Laguna no reconoce automáticamente la agenda del teléfono; para consultar la agenda en el coche, previamente hay que descargar contacto por contacto.
El
freno de estacionamiento se conecta automáticamente
cuando se apaga el motor y se libera cuando el coche comienza
la marcha; en un uso normal no hay que preocuparse de su manejo.
El mando que reemplaza a la llave de cantacto me parece preferible
al de otros fabricantes. Es cómodo, pesa poco y, si
va en un bolsillo, no se nota. Otros fabricantes utilizan
un mando incómodo porque pesa o abulta mucho, y a veces,
las dos cosas a la vez. Otra cosa buena que tiene el sistema
de Renault de manos libres es que, además de desbloquearse
las cerraduras y el contacto, el coche también se cierra
sólo cuando el conductor se aleja unos pocos metros.
El Renault Laguna da sensación de buena calidad, tanto por los materiales
como por su ajuste. No todos los plásticos son igual
de buenos (los mejores más arriba, donde están
más a la vista y al alcance de la mano), pero prácticamente
no hay descuidos de calidad. Hay buenos detalles, como fondos
de goma en la mayor parte de los sitios donde se pueden depositar
objetos.
El interior tiene detalles de madera (imagen)
para las versiones con equipamiento «Initiale»
y de imitación a metal para las versiones con equipamiento
Dynamique.
En función del nivel de equipamiento, el equipo de sonido puede ser de tres tipos (80 W de potencia con lector de CD; 120 W con lector de CD y MP3 y de 230 W con cargador frontal de seis discos).
Nuestra unidad de pruebas tenía el equipo de sonido
intermedio (de Cabasse) y nos ha parecido que da una calidad
de sonido más bien escasa (muy probablemente a causa
de la instalación). En opción, todas las versiones
pueden tener conexiones en la guantera para reproductores
musicales externos.
En el maletero de la versión con carrocería de cinco puertas se echa en falta, además de un volumen algo mayor, ganchos para colgar bolsas o algún cajón con tapa. Todo esto lo tiene la versión con carrocería familiar. Lo que sí puede tener en opción es una cubierta de goma que ocupa completamente la base del maletero y se puede compartimentar de múltiples formas con barras de aluminio, para llevar la carga bien distribuida.
Todas las versiones del Laguna tienen una rueda de repuesto
de emergencia, que permite circular hasta 130 km/h de velocidad
máxima. Renault da la posibilidad de prescindir de
esta rueda y montar un «kit» de reparación
de pinchazos: la única ventaja que presenta este dispositivo
frente a la rueda de emergencia es que deja libre más
sitio libre para meter pequeños objetos.
Tiene un sistema de ventilación de doble zona (salvo los
«Authentique»), donde el conductor puede elegir
tres programas automáticos de distribución del
aire (suave, automático y rápido). El primero
da prioridad a que el ruido de ventilación sea reducido;
el rápido sirve para alcanzar antes, o mantener una
temperatura dada, pero genera más ruido).
No he tenido oportunidad de probar su funcionamiento en condiciones de mucho frío, calor o humedad, por lo que no puedo dar una opinión sobre el mismo.
El equipamiento de seguridad es abundante y tiene soluciones novedosas. Por ejemplo, los airbags laterales delanteros tienen dos sensores en las puertas para determinar con más precisión el momento óptimo de hinchado. Son de doble cámara y se pueden hinchar a dos presiones distintas, en función de las características del impacto.
Los cinturones de seguridad delanteros llevan dos tensores de emergencia (lo normal es uno), uno tira de la banda del pecho y el otro de la de la cintura; esto favorece que tanto la cadera como la espalda se separen del asiento lo menos posible en caso de impacto frontal. Otra cosa curiosa de los cinturones de seguridad delanteros es que los dos extremos de la banda abdominal van sujetos al asiento (no a la carrocería); lo que favorece que quede bien colocado. Tampoco es frecuente que las plazas laterales traseras también tienen tensores de emergencia y limitadores de carga, además de fijaciones Isofix para sillitas de niños.
La
instrumentación de las versiones con cambio manual
tienen un indicador que avisa del momento óptimo para
cambiar de marcha, si se quiere obtener un consumo bajo. También
hay un indicador que avisa de la necesidad de cambiar el aceite
del motor y otro que avisa si un ocupante de cualquiera de
las plazas no lleva el cinturón de seguridad abrochado.
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