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General Motors tiene en fase muy avanzada de desarrollo sistemas
de comunicación entre vehículos V2V (vehicle
to vehicle). Estos sistemas se basan en dotar a los vehículos
de la capacidad de intercambiar diversa información
con aquellos que circulan en las cercanías. Esto permite
alertar a otros conductores de peligros, proporcionándoles
información a la que de otra manera podría no
tener acceso, o hacerle llegar con mayor antelación
aquélla que sólo encontraría cuando entrara
en su campo de visión.
Este sistema también se puede utilizar como apoyo
a la señalización en la carretera; por ejemplo,
en una zona de obra se pueden poner balizas que emitan la
señal correspondiente y el conductor pueda advertirla
antes de ver la señalización.
El
sistema tiene en cuenta los siguientes datos: posición,
velocidad y dirección del vehículo (a través
del GPS); aceleración o frenado (a través de
la red CAN); activación del ABS (a través de
la red CAN). Estos datos van a una red inalámbrica
que se establece con los vehículos que se encuentran
en las cercanías.
Gracias a ello, cada vehículo tiene constancia de
la posición de los que se encuentran en las inmediaciones,
su dirección y su velocidad, y con ello detectar el
peligro de colisión cuando sus trayectorias previstas
indiquen que vayan a pasar por el mismo punto en un lapso
de tiempo demasiado pequeño.
En todo momento se establece una red de comunicación
directa con todos los vehículos que circulen dentro
del alcance, que según GM llega a 300 metros en casi
cualquier condición de circulación en carretera
abierta, pero puede llegar a sobrepasar los 500 metros en
condiciones favorables.
No obstante, si es necesario y posible, la información
emitida por un vehículo puede llegar a transmitirse
a decenas de kilómetros saltando de coche en coche,
sin otra condición que la distancia entre dos vehículos
consecutivos caiga dentro del alcance.
La posición relativa de los vehículos se calcula
por localización por GPS. Eso requiere una precisión
en posición mucho mayor que la que proporciona el GPS,
pero eso no es un problema porque el error es semejante en
vehículos que están próximos. Es decir,
hay un error relativamente grande en la posición absoluta
de los vehículos, pero pequeño en las distancias
relativas entre ellos
Estructuralmente hablando, este tipo de sistemas son bastante
sencillos. Dado que la implementación de la navegación
por GPS en el automóvil hace tiempo que está
solucionada (con mayor o menor precisión), sólo
es necesario un emisor/receptor que pueda ponerse en contacto
con los demás vehículos, y una lógica
de control que analice la información del propio vehículo
y la proveniente de los demás, y dicte las medidas
adecuadas a tomar.
Estas
medidas pueden ir desde un simple aviso al conductor (por
medios visuales, acústicos o por la vibración
del asiento) hasta una actuación automática
sobre los frenos.
Según GM, técnicamente el sistema se encuentra
muy desarrollado aunque quedan por resolver cuestiones referidas
a su implantación en serie y la elección y autorización
de una banda de frecuencia a nivel europeo. Con todo ello,
se prevé que pueda llegar al mercado entre los años
2010 y 2012.
El principal obstáculo son las regulaciones a nivel
europeo, en particular autorizar una banda de frecuencia.
General Motors no espera que se consiga salvar este obstáculo
antes de 2009.
Un inconveniente de esta tecnología es que sólo
llegará a ser provechosa cuando la tengan la mayoría
de los vehículos que circulan. Instalar módulos
V2V en vehículos que originalmente no lo tienen no
parece viable. Y si lo fuera, su funcionalidad estaría
limitada en cierta medida (sería difícil acceder
a la red CAN del vehículo con un sistema instalado
a posteriori).
He tenido ocasión de comprobar el funcionamiento de
este sistema en distintas pruebas que simulaban condiciones
reales de circulación (información
sobre las pruebas).
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