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En relación a otras berlinas de su tamaño (como el Ford Mondeo), el Insignia tiene una desventaja importante de espacio en las plazas traseras (también es más pequeño que el Vectra, modelo al que reemplaza). Por lo anterior, se parece mucho más a una berlina con cierto aire de cupé (como el Passat CC) que a una tradicional.
La mayor falta se da porque la altura libre al techo es escasa especialmente en la carrocería de cinco puertas (el de cuatro tiene aproximadamente 1 cm más de altura libre al techo). Una persona de hasta 1,80 m que se siente perfectamente erguida rozará de forma clara con el guarnecido del techo. Si lleva una postura un poco más tendida, no tendrá problemas.
El Insignia tampoco es grande por anchura en las plazas traseras, ni por espacio para las piernas, pero en estas cotas es comparativamente mejor que por el dato de altura al techo (Tabla de mediciones interiores).
La silueta de la carrocería también compromete la forma de las ventanillas, que son muy pequeñas y limitan la visión de los ocupantes hacia el exterior.
En las plazas delanteras se va mucho mejor. No obstante he encontrado dos puntos mejorables (opinión parcialmente compartida con otros periodistas). El primero, es que falta un apoyo grande y sólido para el pie izquierdo. Segundo, para meter la segunda marcha hay que llevar el brazo muy hacia detrás y muy cerca del cuerpo. Menos importante, pero también destacable es que para manejar el ordenador de viaje hay que soltar la mano izquierda del volante (sus funciones se visualizan girando un aro que hay en la palanca de luces de intermitencia).
En la consola central, en la versión con freno de mano eléctrico (nivel de equipamiento «Cosmo»), hay un espacio para dos latas que se cubre con una cortinilla y un hueco mayor bajo el reposabrazos central. Hay un cajetín en el salpicadero, frente a la rodilla izquierda del conductor, de buen tamaño, y en las bolsas de las puertas delanteras caben, tumbadas, botellas de 1,5 litros. Hay muchos sitios para dejar las cosas que normalmente se llevan consigo.
El interior da una sensación corriente de calidad, que no es superior a la de otras berlinas modernas, como el Ford Mondeo o el Honda Accord. Tampoco me parece superior al modelo al que reemplaza, el Vectra.
El ajuste de las diferentes piezas de las unidades probadas en las presentación tenían algunas imperfecciones (por ejemplo, las molduras decorativas, no van perfectamente unidas al salpicadero y el tapizado del techo no va bien sujeto en la parte más próxima a la luneta trasera. Es posible que en el momento de su comercialización, en enero, estos problemas queden solventados.
Aun solventando esas imperfecciones de ajuste, los materiales de la consola o de las puertas no me parecen de una calidad notable. Además, me parece una falta importante que ninguno de los huecos destinados a depositar objetos tengan un fondo tapizado o de goma para evitar ruidos molestos al depositar cualquier cosa en su interior.
La
iluminación interior parece de buena calidad, por cantidad
de puntos de luz. El nuevo Insignia lleva luz ambiental roja,
que será incluida también en otros modelos de
Opel, según afirma el fabricante. La instrumentación
puede ir iluminada en color blanco o en color rojo cuando
se selecciona la función «Sport» de la
suspensión.
En función del nivel de equipamiento, la pantalla
central se gestiona parcialmente con un mando giratorio al
estilo del «i-Drive» de BMW, al «MMI»
de Audi o al que utiliza Renault en el Laguna
(pero el del Opel tiene muchas menos funciones). Está
situado tras la palanca de cambios (imagen).
Este mando incluye únicamente ciertas funciones del
navegador, del equipo de sonido y del teléfono. Me
parece un acierto, porque es fácil manipularlo sin
necesidad de mirarlo. En las variantes que no llevan este
mando, hay un pequeño hueco para depositar objetos
(imagen).
En el salpicadero, entre las teclas de acceso directo, hay una en la que aparece «Back», que permitirá regresar con facilidad a la pantalla anterior y que supone un progreso claro con relación a los sistemas actuales de navegación de Opel.
Además, según versiones tiene freno de estacionamiento
eléctrico y conectores para «iPod» y «USB».
No tiene sistema de acceso y arranque sin llave.
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