Entrar y acomodarse en el habitáculo del Mercedes-Benz SLS AMG es complicado por varias razones. Una es que hay que salvar los voluminosos umbrales de las puertas. Otra, y más importante, es que para cerrar las puertas una persona de estatura normal debe levantar su cuerpo del asiento para llegar al tirador.
El alerón de la parte posterior se despliega de forma automática a partir de 120 km/h. También es posible accionarlo a cualquier velocidad inferior desde un mando situado en la consola.