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Mercedes-Benz CLC SportCoupé  
Última actualización: 24-04-2008 Enrique Calle
Que la plataforma no sea la del nuevo Clase C no me parece un inconveniente. De hecho, el CLC SportCoupé (como muchos Mercedes-Benz de tracción trasera desde hacia varias generaciones) son coches que destacan por tener una suspensión extraordinaria desde varios puntos de vista.

No es el coupé adecuado para quien busque un deportivo, ni un coche vivo de reacciones como por ejemplo lo puede ser un BMW Serie 1. Eso no quiere decir que el CLC no pueda ir rápido en una carretera de curvas, porque aunque no es muy ágil a la entrada de la curva, una vez que está apoyado mantiene muy bien la trayectoria.

Dinámicamente, el CLC SportCoupé se parece mucho al Clase C, pero con una suspensión ligeramente menos flexible. Tiene un tacto de dirección muy bueno y transmite una sensación de solidez muy elevada. Es un coche que vale perfectamente para viajar con comodidad y seguridad, por lo bien y por lo suave que reacciona cuando se dan circunstancias adversas.

Opcionalmente puede tener una suspensión que deja la carrocería más cerca del suelo y unas ruedas de hasta 18". Con la combinación de estos dos elementos (que forman parte del «paquete deportivo»), puede ser más ágil en determinadas circunstancias, pero para una utilización cotidiana, la pérdida de confort puede ser más sensible que la ganancia de agilidad.

Junto con el «paquete deportivo», Mercedes-Benz da la posibilidad de instalar una dirección con una cremallera que hace que la desmultiplicación sea diferente en función el ángulo de giro del volante (se refiere a ella como «paramétrica»). Puede ser más cómoda en ciudad (porque la dirección tiene menos vueltas de volante entre topes) y a muy alta velocidad en autopista (porque en la posición próxima a la línea recta está más desmultiplicada de lo normal, lo que favorece que el coche no sea nervioso).

He conducido el CLC con la «dirección paramétrica» y otros dos con la dirección de serie. A mí me ha gustado el CLC con dirección de serie; con ella tiene mucho mejor tacto, si bien es cierto que en ciudad y en curvas muy cerradas hay que mover más el volante para maniobrar.

Otra diferencia entre las dos direcciones es que la opcional está más asistida y, en determinadas circunstancias, parece demasiado ligera. Esto lo he notado especialmente en la versión 200 K, no tanto en el 220 CDI, que me ha gustado más la sensación que transmite. Según me dijo un responsable del proyecto del CLC, esta diferencia puede venir dada por que la variante con motor Diesel tiene mucho más peso sobre el eje delantero.

He probado este coche con tres de los cuatro motores posibles de cuatro cilindros, el 200 K, el 200 CDI y el 220 CDI. El CLC con estos motores no es un prodigio de rendimiento ni de suavidad de funcionamiento; en este aspecto BMW está por delante. Como en otros Mercedes-Benz con motores Diesel de cuatro cilindros son algo ruidosos al menos a ralentí o cuando se acelera desde una velocidad reducida.

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