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Que no tenga la plataforma del nuevo Clase C no me parece un inconveniente. De hecho, el CLC SportCoupé (como muchos Mercedes-Benz de tracción trasera desde hacia varias generaciones) son coches que destacan por tener una suspensión extraordinaria desde varios puntos de vista.
No es adecuado para quien busque un deportivo, ni un coche vivo de reacciones
como por ejemplo lo puede ser un BMW
Serie 1. Eso no quiere decir que el CLC no pueda circular
rápidamente en una carretera virada. Aunque no es muy
ágil a la entrada de la curva, una vez que está
apoyado mantiene muy bien la trayectoria.
Dinámicamente, el CLC SportCoupé se parece mucho
al Clase
C, pero con una suspensión ligeramente menos flexible.
Tiene un tacto de dirección muy bueno y que transmite
una sensación de solidez muy elevada. Cumple perfectamente
para viajar con comodidad y seguridad, por lo bien y por lo
suavemente que reacciona cuando se dan circunstancias adversas.
Entre el buen tacto de la dirección, lo fácil
que es de conducir y el aplomo que tiene a velocidades elevadas,
en el CLC se viaja acumulando poco cansancio.
Lo anterior vale para cualquier versión, pero sobre todo con la configuración de suspensión y ruedas de serie.
Opcionalmente
puede tener una suspensión que deja la carrocería
más cerca del suelo y unas ruedas de hasta 18".
Con la combinación de estos dos elementos, que forman
parte del «paquete deportivo» (más
información de los elementos que incluye) puede
ser más ágil en determinadas circunstancias,
pero para una utilización cotidiana, la pérdida
de confort quizá es mayor que la ganancia en agilidad.
Con esas ruedas tan anchas, el CLC quizá tiene excesiva
adherencia al suelo; el conductor tiene pocas posibilidades
de cambiar la trayectoria (bien ahuecando o bien acelerando
excesivamente) a la entrada o salida de las curvas. Quizá
una alternativa intermedia interesante (que no he probado)
es conservar las ruedas de serie (de 16") y montar la opción
de «tren de rodaje deportivo», que sólo
incluye una suspensión menos flexible. Las ruedas de
16" tienen un flanco de mayor altura que las de 18", lo que
también puede favorecer la comodidad sobre superficies
en mal estado. Además, las ruedas de 16" son mucho
más baratas de reemplazar que las de 18".
Lo que tiene el CLC, con cualquiera de las posibilidades
de ruedas y de suspensión, es una frenada potente y
segura. La seguridad con que frena a alta velocidad, sea en
curva o en recta, me parece difícil de encontrar en
otros coches del mercado. La resistencia al calentamiento
es más que suficiente.
Sin haber probado el sistema de iluminación de serie, los faros opcionales de doble xenón me parecen muy recomendables para viajar por la noche por vías no iluminadas. Opcionalmente puede tener otros faros de doble xenón con diferentes funciones de iluminación en función de las condiciones de circulación y el tipo de vía, del que no tengo referencias.
Dirección paramétrica
Junto
con el «paquete deportivo», hay posibilidad de
instalar una dirección que tiene una cremallera que
hace que la desmultiplicación sea diferente en función
el ángulo de giro del volante; Mercedes-Benz se refiere
a ella como «paramétrica» (imagen
técnica ilustrativa).
Puede ser más cómoda en ciudad que la de serie
porque tiene menos vueltas de volante entre topes y no obliga
al conductor a mover mucho el volante.
He conducido el CLC con la «dirección paramétrica» y otros dos con la dirección de serie. A mí me ha gustado el CLC con dirección de serie; con ella tiene mejor tacto en carretera, si bien es cierto que en ciudad y en curvas muy cerradas hay que mover más el volante para maniobrar.
Otra
diferencia entre las dos direcciones es que la paramétrica
está más asistida. Hay conductores que la preferirán
así porque la de serie es dura para maniobrar: al CLC
le ocurre en parte como al anterior Clase C, que cuando se
trataba de mover el volante con rapidez, la dirección
se endurece de forma notable.
Impresiones de los motores
He probado este coche con tres de los cuatro motores posibles
de cuatro cilindros, el 200 K, el 200 CDI y el 220 CDI. Con
estos motores, el CLC no es un prodigio de rendimiento ni
de suavidad de funcionamiento; en este aspecto BMW o Audi
están por delante.
El CLC 220 CDI es algo ruidoso cuando se acelera desde una
velocidad reducida. En carretera y a velocidad sostenida el
sonido del motor casi pasa desapercibido. Según nuestras
mediciones, el CLC con cambio automático no da
unas prestaciones especialmente buenas, ni su consumo es bajo.
Que no sea más brillante se puede deber al cambio de marchas, que tiene un funcionamiento lento y da la impresión de que filtra parcialmente la fuerza del motor. Permite una utilización suave en ciudad y carretera, pero es poco receptivo a los requerimientos que hace el conductor con el acelerador (hay que pisar mucho el acelerador para que reduzca de marcha) o a las condiciones de circulación (tiene poca capacidad para dar retención, por ejemplo, en rampas pronunciadas). En todo caso, da una comodidad de uso que no se tiene con un cambio manual.
El CLC 200 CDi aut. ha gastado 6,8 l/100 km para hacer una media de 120 km/h por autovía y 8,8 l/100 km en un recorrido urbano de referencia. Sin ser bajo, comparativamente es mejor el dato de consumo por autovía. |