El Mazda2 tiene unas buenas cualidades dinámicas y resulta
adecuado para condiciones de circulación diversas, en
carretera y en ciudad. Comparativamente va mejor en carreteras
con curvas que en carreteras amplias. Y nos han gustado más
las variantes de gasolina que el Diesel.
En carretera tiene la ventaja de que, para lo que es normal en un coche pequeño,
no es ruidoso hasta una velocidad relativamente alta y su
estabilidad es buena. Tiene un buen tacto que influye en que sea
agradable de conducir.
Lo que no tiene el Mazda2 es tanto aplomo cuando se circula
por autopistas y autovías como, por ejemplo, un Renault
Clio. Es decir, no da tanta sensación de «coche
grande» como éste. Esto se incrementa notablemente cuando hay viento lateral, aunque no sea intenso.
Se
puede decir que, dentro de los utilitarios de este tipo, el
Mazda2 es uno de los que mejor responde a la idea de deportivo
(al menos las versiones de gasolina; el Diesel es menos ágil),
en el sentido de que va especialmente bien en carreteras de
curvas (es uno de los mejores junto con el Ford
Fiesta y el Peugeot
207) y que la suspensión, algo dura, hace que la
carrocería se balancee poco. Un Toyota
Yaris y un Skoda
Fabia son algo más cómodos de suspensión,
pero son más imprecisos en casi cualquier circunstancia,
porque responden peor.
Versiones de gasolina 1.3 86 CV y 1.5 103 CV
Respecto a las versiones gasolina, para un uso normal, nos
ha gustado un poco más la versión de 86 CV «Active+»
que la de 103 CV «Sportive».
Aparte de las diferencias en la suspensión (más
dura en el segundo), nos ha dado la impresión de que
es ligeramente menos sensible a las irregularidades del asfalto:
hemos conducido ambos con las ruedas más grandes (las
195/45 R16) sobre una autovía de cemento rayado y nos
ha dado la impresión de que el «Active+»
mantenía mejor la línea recta.
Otro aspecto interesante del Mazda2 es que su faceta de coche
para carretera no perjudica su funcionalidad en ciudad. No
es tan maniobrable como un Toyota Yaris, pero lo
es más que un Grande Punto, que un Renault Clio y que un Peugeot 207.
El diámetro de giro del Mazda2 no es especialmente pequeño, pero como la dirección es rápida, hay que manotear poco en el volante, por ejemplo, para doblar esquinas.
Los motores de gasolina del Mazda2 tienen buen rendimiento.
Hemos medido la capacidad de aceleración del Mazda2
1.3 86 CV. Los resultados han sido un poco mejores de lo normal.
Es más rápido que un Yaris 1.3 y que un Ford
Fiesta 1.3; acelera hasta 120 km/h lo mismo que un Citroën C2 1.4
Stop&Start de 88 CV.
No
obstante, esperábamos que las prestaciones fueran mejores,
porque el motor tiene buen tacto. Es de esos coches en los
que un toque al acelerador tiene un efecto inmediato de aceleración,
lo que facilita un cambio rápido de carril en ciudad
o el comienzo de un adelantamiento. Esto no se ve en los datos
de aceleración y no necesariamente hace que un coche
sea rápido, pero interviene en que la respuesta del coche
sea agradable.
Los 86 CV dan suficiente juego por carretera y en ciudad
la respuesta es ágil. Se puede mantener una velocidad normalmente alta en carretera
y adelantar a vehículos lentos sin demasiada dificultad,
siempre que se vaya en la marcha adecuada (por ejemplo, a
unos 90 km/h, en tercera mejor que en cuarta). También
puede ser necesaria la cuarta velocidad en las rampas más
empinadas que hay por carreteras de doble sentido (en torno
a un 5 por ciento de desnivel).
La respuesta de Mazda2 con el motor de 103 CV es parecida
a la del de 86, pero con más fuerza en todo momento.
La diferencia de potencia que hay entre ambos se nota en todo
caso, pero se aprovecha sobre todo en carretera.
El consumo es bueno en cualquier caso, pero a pesar de la diferencia de potencia entre ambas versiones, no siempre gasta menos el de 86 frente al de 103 CV. El de 86 gasta poco principalmente en ciudad, alrededores y en recorridos interurbanos a velocidad suave (hemos medido unos 6,6 l/100 km; el de 103 CV gastó 7,0 l/100 km).
En un recorrido por autopista y carretera de doble sentido a una media de unos 110 km/h las dos versiones han tenido un consumo muy parecido (unos 7,0 l/100km).
Este resultado se puede deber a que, aunque el más potente tiene más cilindrada y unos desarrollos más cortos, había circunstancias en las que para mantener un cierto ritmo con el menos potente había que llevar más pisado el acelerador (es decir, con más carga). Si se conduce por autopista llana a una velocidad baja y sostenida, la versión menos potente gasta algo menos.
Versión Diesel 1.4 68 CV
Desde marzo de 2008, está disponible con un motor Diesel de 1,4 l de cilindrada, con inyección directa por conducto común y turbocompresor. Alcanza una potencia máxima de 68 CV a 4.000 rpm. Es el mismo motor que tenía el anterior Mazda2 y que llevan modelos de Citroën, Ford y Peugeot.
Hemos conducido una versión con llantas de aleación
de 16" y neumáticos Toyo R31 en medida 195/45,
que son una opción de concesionario. De serie tiene
ruedas de medida 185/55 R15 ó 175/65 R14, en función
del nivel de equipamiento. Con las ruedas opcionales, al pasar
sobre las irregularidades de la carretera no resulta tan cómodo
como un Renault
Clio.
También lo hemos probado con los ruedas de serie
de la versión «Active+», unas Toyo R27
en medida 185/55 R15. Con estos neumáticos es ligeramente
más cómodo, pero no nos han gustado porque dan
un agarre notablemente menor que los de 16" y hacen al
Mazda2 mucho más torpe cuando se circula rápido
por carreteras con curvas. Quizá unos neumáticos
de mayor calidad hagan al coche más ágil y con
mejor tacto. Si bien no hemos conducido en profundidad las
versiones de gasolina con llanta de 15", la sensación
que tenemos es que a igualdad de neumáticos, los Mazda2
de gasolina son claramente más estables que los Diesel.
El Mazda2 Diesel lleva un motor suave, que tiene una cierta fuerza desde 2.000 vueltas y que no tiene una respuesta buena por debajo de ese régimen. El motor sube de vueltas con rapidez hasta casi 4.500 rpm; no obstante, de cara a buscar la máxima aceleración, no es aprovechable subir de 4.000 vueltas.
Con este motor y una caja de cambios manual de cinco velocidades, el Mazda2 es uno de los coches más económicos de consumo entre los que tienen un tamaño y potencia semejantes (lista ordenada por consumo).
Tiene unas prestaciones que son lentas pero son bastante buenas, teniendo en cuenta la potencia del motor (68 CV). De hecho, según nuestras mediciones, el Mazda2 Diesel acelera más que otros modelos que llevan el mismo motor (como el Peugeot 206 y el Ford Fiesta, éste último pesa bastante más). Un Opel Corsa CTDI de 90 CV también acelera menos. La capacidad de recuperación es menos buena que la de aceleración, pero sigue siendo superior a la que tienen otros modelos semejantes.
Una vez lanzado, puede mantener velocidades de crucero altas sin problemas, hasta que se llega a una cuesta. Si el desnivel es muy pronunciado, es necesario bajar una marcha para no perder demasiada velocidad. Si no vamos cargados, también es posible adelantar con una cierta agilidad si anticipamos las maniobras lo suficiente.
Aunque el motor no tenga mucha fuerza a bajo régimen, este Mazda2 no sale mal desde parado. En circulación por algunas curvas muy lentas, es necesario poner la marcha primera para salir con rapidez de la curva.
El ruido mecánico que se oye en el interior es bajo, siempre que se circule a una velocidad moderada. A ralentí, el motor es silencioso y no tiene vibraciones. En marcha, el ruido del motor llega bastante atenuado al interior, salvo cuando se está acelerando llevando el motor a un régimen alto. A velocidad alta, se escucha bastante ruido del viento y del motor que va algo revolucionado (a 120 km/h va a casi 3.000 rpm).
El consumo de esta versión Diesel es muy bajo en toda circunstancia, aunque se lleve el motor a un régimen cercano al máximo con frecuencia o estemos dentro de un atasco. Oficialmente, declara un consumo medio de 4,3 l cada 100 km; los consumos que nosotros hemos medido son algo más altos. La medición de consumo medio que proporciona el ordenador de viaje es exacta.
En un recorrido por autovía de 212 km, con algunos desniveles e intentando mantener una velocidad de 130 km/h, obtuvimos un consumo medio de 5,7 l/100 km a una velocidad media real de 126 km/h. En carretera de sentido único, usando la capacidad máxima de aceleración frecuentemente, a una velocidad media real de 105 km/h, ha consumido 6,9 l /100 km. En ciudad con tráfico muy intenso, no ha tenido un consumo superior a 6,5 l /100 km en ninguna de nuestras pruebas. |