El GS no destaca por el espacio disponible en su interior. Las plazas delanteras tienen menos anchura de lo normal por la curvatura del montante central (aunque es más que suficiente para viajar de forma cómoda) y la altura disponible, al menos cuando equipa techo corredizo, resulta justa para los que midan más de 1,90 m.
Detrás, hay mayor altura de la que puede parecer al ver desde el exterior la caída del techo, y resulta suficiente para aquellos que no superen 1,90 m. El pasajero que quiera ir en el asiento central irá incómodo por la configuración del asiento (para dos ocupantes) y —sobre todo— por lo voluminoso que es el túnel central, lo que le obligará a colocar las piernas muy abiertas invadiendo con sus pies el espacio de los otros dos pasajeros traseros.
En general, su habitabilidad me parece muy semejante a la de
un Mercedes-Benz
CLS (que es menos amplio que un Clase E). El maletero tiene
luz y está completamente tapizado, algo que ya es muy
raro encontrar. El suelo tiene cuatro argollas cromadas rectangulares
para sujetar una red y está comunicado con el habitáculo
mediante una trampilla con llave (que se acciona desde el interior).
Los asientos delanteros, tapizados en piel, me han parecido cómodos y, gracias al sistema de ventilación que llevan, evitan la sensación de humedad en la espalda cuando hace calor. También pueden tener calefacción.
Los plásticos son buenos pero, al menos visualmente,
no me atrevo a asegurar que lo sean tanto como los de un Audi
A6 o Mercedes-Benz
Clase E. La moqueta con que está tapizado el suelo
es gruesa y de buena apariencia.
El cuadro de instrumentos está cubierto por una pantalla fotosensible para evitar los reflejos que puede producir la luz solar. El sensor que emplea para su funcionamiento se encuentra en la base de la tercera luz de freno.
Donde sí se producen reflejos es en la pantalla táctil a color de 7", en algunas circunstancias resultan imposible ver la información que muestra. Posiblemente, si fuese colocada en una posición algo más vertical se evitaría en gran medida este problema. Por lo demás, me parece muy fácil de usar y la información que aparece en pantalla (radio, navegador, ordenador de viaje, agenda o programación del mantenimiento) es muy vistosa.
La posición de algunos mandos se podría mejorar, tal es el caso de los que modifican la gestión de la suspensión o del cambio, que están entre la palanca de cambio y el apoyabrazos central, y que obligan a desviar la vista para buscarlos.
En la parte inferior izquierda del salpicadero hay una tapa
que al abrirla pulsando un botón muestra los mandos de
los retrovisores, de puesta a cero de los cuentakilómetros
(dos parciales), del reóstato del cuadro, de la cortinilla
trasera eléctrica, de desconexión del sistema
de iluminación en curva, y de apertura del tapón
de la gasolina y del maletero. |