Por carretera, el Sportage tiene peor tacto que un Honda CR-V o un Toyota RAV4. Fuera de ella, no tiene la capacidad para circular por zonas agrestes de un Land Rover Freelander 2 o un Suzuki Grand Vitara. Pero, en general, puede desenvolverse satisfactoriamente en ambos terrenos. Sí que nos parece que tiene una seguridad activa mejorable, ya que la versión Diesel (que es la que hemos probado) y la de gasolina menos potente no pueden tener control de estabilidad.
En ciudad y carretera rápida es un coche cómodo y que transmite sensación de aplomo a quien lo conduce. La suspensión, independiente en las cuatro ruedas, es más dura que la de un Jeep Compass o un Land Rover Freelander pero no es seca y hace más cómodo viajar en este KIA que en un Suzuki Grand Vitara, que es más seco de suspensión.
En carreteras lentas no se balancea mucho pero se nota que
es un coche con el centro de gravedad alto.
Hemos notado una falta de asistencia en la dirección
cuando se mueve rápidamente el volante y el coche está
inclinado (en curvas cerradas tomadas rápidamente).
Fuera
de carretera se desenvuelve con cierta facilidad, salvo donde
se echa en falta una reductora o un sistema de tracción
más eficaz.
Los ángulos característicos son suficientemente
buenos comparados con los de otros coches de este tipo; la
la altura libre hasta el suelo es 195 mm.
Las versiones con tracción total funcionan en tracción delantera mientras no patine ninguna de las ruedas delanteras. Cuando alguna de ellas patina, un sistema electrónico embraga automáticamente el eje trasero hasta el punto que puede llegar a ser solidario con el delantero (imagen).
Es posible hacer que los ejes delantero y trasero sean solidarios
con un pulsador en el salpicadero, siempre que el coche circule
a menos de 30 km/h. Al superar esa velocidad, siempre que
las ruedas delanteras no patinen, el eje trasero se desembraga
automáticamente del delantero de forma progresiva;
queda completamente desembragado cuando el coche alcanza 40
km/h. Esta función equivale a un bloqueo central en
un coche que tenga diferencial central (el Sportage no lo
lleva) y es recomendable al circular en zonas con el suelo
muy deslizante (nieve o barro).
El control de tracción, que impide que una rueda patine
excesivamente, no funciona bien durante un uso exigente fuera
del asfalto. Si hay un cruce de ejes que no puede
tomarse con cierta inercia, puede ser imposible avanzar: primero,
porque no consigue que las ruedas que sí tienen agarre
puedan mover el coche y, segundo, porque puede limitar la fuerza
del motor hasta calarlo. Por este motivo, a veces puede
ser conveniente desactivar este control para poder avanzar
(por ejemplo, al subir por una rampa muy inclinada y resbaladiza).
Con
el motor Diesel de 140 CV, el Sportage es más lento
y gasta un poco más que otros todo terreno con motores
de potencia similar. No por ello me parece poco recomendable,
ya que tiene algunas características que lo hacen interesante.
Una de ellas es que no se oye mucho desde el interior, y
eso que no es un motor silencioso (el coche está bien
aislado).
La otra es la forma en la que entrega la potencia,
opuesta a la del motor TDI de Volkswagen
(el que tiene, por ejemplo, el Jeep Compass): el del KIA comienza
a empujar desde muy pocas revoluciones, a 1.500 rpm ya se
nota que tiene fuerza, y cuando supera las 3.000 rpm empieza
a decaer su empuje hasta tal punto que le cuesta alcanzar
y superar las 4.000 rpm. Ésto hace de él un
coche cómodo de usar en el tráfico urbano, porque
no hay que recurrir al cambio de marchas con frecuencia.
En carretera, es preferible iniciar el adelantamiento en un marcha larga, y aprovechar el bajo y medio régimen, a hacerlo en una más corta a un régimen más alto. Esta sensación la corroboran las prestaciones que hemos medido: comparativamente, es mejor recuperando cuanto más larga es la marcha (comienza la medición con el motor girando más despacio).
El consumo que he medido en un viaje de unos 600 km, con el 90 por ciento de recorrido por carretera de doble sentido, y el resto por autovía y ciudad, a un ritmo rápido y haciendo muchos adelantamientos es 9,5 l/100 km. Por ciudad, es relativamente fácil llegar a ver consumos medios de poco mas de 10 l/100 km conduciendo con suavidad; esto es un poco más de lo que gastan otros todo terreno de este tipo.
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