Me parece que el Audi TTS 2.0 TFSI quattro tiene un motor tan bueno como el 3,0 l de 306 CV de BMW. Ambos están turboalimentados y son excelentes por la fuerza que tienen y lo eficientes que son en el aprovechamiento del combustible.
Hay una diferencia notable de prestaciones entre el Audi TT S y
otros coches de potencia semejante pero sin turbo. Una excepción
es el Porsche Cayman S, pero para conseguir que acelere lo
mismo, hay que llevar su motor constantemente a un régimen
muy elevado, lo que exige mucha más atención
al conductor. Sin embargo, el motor del TTS es contundente
casi siempre que se pisa el acelerador, independientemente
de su régimen de funcionamiento.
Según nuestras mediciones, el TTS es mucho más
veloz que un BMW
Z4 de 272 CV, mientras que la diferencia respecto a un
Audi TT V6 de 250 CV es mucho mayor de lo que cabe esperar
de los 22 CV que les separan.
En términos absolutos tiene un consumo elevado, pero no se me ocurre ningún otro coche con tanta reserva de aceleración que gaste menos. En un recorrido por autovía a una media de 120 km/h el consumo estuvo próximo a 8,8 l/100 km. En mi recorrido urbano de referencia gastó 9,3 l/100 km (en las mismas condiciones un BMW 135i Cabrio consumió 10,0 l/100 km). Esos recorridos los hice conduciendo a un ritmo sostenido y con suavidad. Si se acelera el consumo aumenta de manera importante, hasta un máximo cercano a unos 29 l/100 km.
Lo mencionado anteriormente proviene de datos propios. Según datos oficiales, también se observa una ventaja de consumo y prestaciones favorable al TTS respecto a otros cupés semejantes (tabla comparativa con otros cupés).
Al principio, el tacto del TTS puede parecer muy similar al de cualquier otra versión del Audi TT. A medida que se conduce, se aprecia que tiene una suspensión más dura y una precisión en la trayectoria mayor (tiene diferentes ruedas, neumáticos y una dirección más rápida).
Frena bien y tiene una adherencia lateral elevada, lo que garantiza
que se pueda aprovechar toda la capacidad de aceleración
que tiene, que es mucha. Lo que no tiene es una gran agilidad
de reacciones. Una vez que se encuentra dentro de la curva,
el conductor tiene pocas posibilidades de variar la trayectoria,
bien por aceleración o por inercia. Un Audi
S3 es más sensible a las acciones del conductor (más
ágil) y quizá tenga una dirección que transmite
más información al conductor. El Porsche Cayman
es el mejor deportivo que hay dentro de los cupés semejantes
al TT S.
El sistema de tracción total del TTS permite aprovechar
toda la potencia del motor en casi cualquier circunstancia.
No lo he probado en carreteras deslizantes, pero al menos en
asfalto seco, la motricidad es muy superior a la de cualquier
coche equivalente con un solo eje motor.
Es fácil de conducir, porque como la adherencia es tan grande y es difícil que se descoloque, el control de estabilidad apenas entra en funcionamiento. Las llantas son específicas para este modelo y tienen 18" de diámetro (con neumáticos 245/40 de la marca Michelin y modelo Pilot Sport) y opcionalmente pueden ser de 19". De los dos ajustes manuales que permite la suspensión, el más blando es el más adecuado para casi todo uso. El más duro me parece reservado casi exclusivamente para carreteras en buen estado. Si hay baches, la suspensión menos flexible posible fatiga mucho a los ocupantes y, además, se castigan más algunos elementos estructurales o se compromete el ajuste de las piezas del interior. Incluso en el modo más blando posible, el TTS no es cómodo.
En carreteras rápidas va bien. A pesar de ser duro de
suspensión y de tener unas vías anchas, mantiene
la trayectoria con fidelidad, salvo si encuentra baches muy
bruscos cuando está apoyado. En esa situación
se puede mover un poco (sobre todo si está seleccionado
el ajuste más duro de la suspensión), pero difícilmente
se aparta de la trayectoria. Un Aud
A5 responde mejor a la idea de cupé cómodo
para viajar que el TT.  |