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El Audi TT Roadster es un coche con el que se puede disfrutar
conduciendo, bien a ritmo tranquilo o bien rápidamente.
No tiene el tacto deportivo que sí se puede encontrar
en un BMW
Z4 Roadster, en un Mazda MX-5 o en un Porsche
Boxster aunque, a cambio, es más cómodo de
suspensión y, posiblemente, más fácil de
llevar rápidamente que cualquiera de esos tres, para la mayoría
de conductores.
Si un Porsche Boxster tiene un tacto y eficacia en curva
que lo distingue de un Audi TT Roadster, esa misma diferencia
es la hay entre el TT Roadster y un Alfa
Romeo Spider: el Audi entra con mayor facilidad en las
curvas, tiene una dirección más precisa y responde
con mucha mayor rapidez a las instrucciones que se le dan con
el volante y los pedales. Además, el cambio de marchas
es más rápido y los frenos aguantan mejor el
esfuerzo.
El TT Roadster destaca por la rigidez de su carrocería cuando está descapotado. En muchos descapotables es normal escuchar algun ruido del parabrisas o que el marco del mismo vibre, con mayor o menor intensidad, cuando se circula sobre terreno muy irregular. Nosotros hemos conducido el Audi por una carretera muy bacheada y apenas se notaban vibraciones que no se den también en la versión cupé. En este aspecto, el TT Roadster es mejor que el Alfa Romeo Spider o el Porsche Boxster.
El
TT Roadster está a la venta con los mismos motores
que la versión cupé, los dos de gasolina: uno
es un 2,0 l sobrealimentado de 200 CV (2.0 TFSI) y el otro
es un atmosférico de seis cilindros, 3,2 l de cilindrada
y 250 CV.
El TT descapotable sólo lo hemos podido conducir con el
motor menos potente. De los dos, es el que nos parece más
interesante visto el resultado que dan ambos en la versión
cupé (prestaciones).
Yo sólo aconsejaría el de 250 CV a quien quiera el sistema de tracción total , que sólo
está disponible con este motor; el coupé con el motor de seis cilindros no es más rápido
que con el de cuatro (al menos en las unidades que hemos probado) y consume más.
El motor de 200 CV es totalmente recomendable por su respuesta, enérgica en todo momento. Sale bien desde pocas vueltas y empuja con mucha fuerza hasta el límite de giro que está a 7.000 rpm. Todo ello con un consumo de combustible que podemos considerar moderado para un motor de su potencia.
Durante la prueba, realizamos un recorrido similar con el Audi TT Roadster TFSI de 200 CV y el Alfa Romeo Spider 3.2 4x4 de 260 CV. Durante este trayecto aprovechamos en muchas ocasiones la máxima capacidad de aceleración que podían dar ambos motores; el consumo final fue muy superior en el Alfa Romeo (casi un 50 por ciento mayor) a pesar de que las prestaciones de este modelo son, según se puede comprobar en nuestras mediciones, claramente peores (entre otros motivos porque el Spider pesa casi 400 kg más).
En el TT Roadster capotado o, en mayor medida, cuando lleva
recogida la capota, el sonido del motor se oye más
que en el cupé. A quien le guste oír
un sonido grave de escape en retención, incluso algún
petardeo, el silbido del turbocompresor o la válvula
de descarga disfrutará conduciendo este coche. El sonido
al acelerar tampoco defrauda pero, por ejemplo, no nos ha
parecido tan bonito como el del Alfa Romeo Spider 3.2 (que
es un seis cilindros).
El cambio de marchas manual de seis velocidades no tiene el tacto preciso del que tiene el MX-5, ni permite meter las marchas con la rápidez del de un Porsche Boxster (que me parecen dos referencias en estos aspectos) pero, en cualquier caso, resulta suficientemente rápido y preciso. En el día a día resulta muy agradable de utilizar por la suavidad con que se maneja y el tacto del pedal del embrague.
La visibilidad en tres cuartos trasera con la capota puesta es muy mala, hasta tal punto que en algunas intersecciones es necesario colocar el coche perpendicular, o lo más paralelo posible a la vía a la que se quiere acceder, para tener visibilidad suficiente. |