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Audi hizo algunas correcciones mecánicas en el
A8 de año modelo 2008. La dirección es distinta
para que, según Audi, «tenga un tacto más
directo».
Los amortiguadores son nuevos (con modificaciones en la válvulas
y los retenes), igualmente para darle mejor tacto a la dirección
y también para que se sientan menos los baches. El
control electrónico de la suspensión, que afecta
a los muelles neumáticos y los amortiguadores, también
se ha modificado para que el coche sea menos sensible a los
pequeños baches. Audi ha cambiado el aislamiento acústico
del A8, aunque el peso total no aumenta.
El motor V6 FSI tiene inyección directa y el sistema
de distribución variable Valvelift (información
técnica y animaciones de este sistema). Mediante
la combinación de estas dos técnicas, Audi consigue
que el rendimiento del motor en condiciones normales de funcionamiento
(carga parcial) sea mucho mejor de lo normal.
Según
Audi, el 16 por ciento de reducción de consumo que
se obtiene con este motor, con relación al 3,2 l FSI,
se debe en un cinco por ciento a una reducción de rozamiento
interno (principalmente por una bomba de aceite de presión
variable), en otro cinco por ciento al sistema de distribución
Valvelift y en un seis por ciento a la programación
del cambio Multitronic, que lleva el motor en un régimen
más bajo.
El motor Diesel de ocho cilindros en «V», tiene
una distancia entre centros de cilindros de 90 mm. El bloque
está fabricado de una fundición de hierro con
grafito (como en el anterior V8 Diesel de Audi), llamado «vermicular»
por su estructura. Este tipo de fundición tiene una
relación más favorable entre peso y resistencia
que la fundición gris. El bloque pesa 62 kg.
La superficie de los cilindros está tratada con una
exposición a un láser con longitud de onda ultra
violeta. De este modo, Audi dice que se consigue disminuir
el consumo de aceite y, por lo tanto, se generan menos partículas
sólidas durante la combustión.
Las culatas
son de aluminio y tiene cuatro válvulas por cilindro,
que son accionadas por balancines de rodillos con ajuste hidráulico.
Con esto se logra una fricción entre piezas reducida,
lo que repercute en un menor consumo y ruido. La distribución
es por cadena y acciona también las bombas del agua,
aceite y dirección asistida.
A pesar de que casi todos los elementos del motor se mueven
por cadena, para la bomba de gasóleo hay una correa
dentada aparte. Esta correa es muy ancha y está colocada
de forma que alarga unos centímetros la longitud del
motor; es curioso que sea así porque uno de los objetivos
era hacer el motor lo más corto posible. Según
parece, el motivo de usar ahí una correa es que está
en una zona donde una cadena sería más difícil
de aislar acústicamente, como lo están las otras
que lleva.
El sistema de alimentación de combustible es de tipo
conducto
común, con una presión de trabajo de 1.600
bar. Emplea inyectores piezoeléctricos, como los motores
2,7 y 3,0 TDI; los del 4,0 eran electromagnéticos.
Aunque
pueden llegar a dar cinco inyecciones por ciclo, Audi usa
únicamente un máximo de cuatro. A medio régimen
y carga hace dos preinyeciones y una inyección; a medio
régimen, una preinyección y una inyección.
La cuarta es una postinyección que se utiliza para
aumentar la temperatura de los gases de escape cuando se regenera
el filtro de partículas. Éste es de carburo
de silicio y tiene capacidad para circular sin que sea necesario
autoregenerarse durante 2.000 km (máximo). La temperatura
a la que se realiza esta operación es 580 ºC
Los dos turbocompresores
son variables y su control es electrónico; cada uno
está unido a su propio intercooler
(colocados en la parte izquierda y derecha del frontal). Hay
un conducto que une los dos colectores de admisión,
para asegurar que la presión de alimentación
es la misma en las dos bancadas de cilindros.
La centralita que gestiona el motor es nueva (Bosch EDC16
CP) y permite arrancar mediante un pulsador (hasta ahora esto
sólo era posible en los A8 con motor de gasolina).
La relación
de compresión es 16,0. La presión máxima
efectiva es 165 bar; es un valor alto, pero hay motores que
dan más (los nuevos V6 de Mercedes-Benz, por ejemplo,
alcanzan 180 bar).
El consumo específico mínimo es ahora 202 gramos
de combustible por cada kWh. Es un valor muy bueno y ligeramente
menor que en el anterior motor (205 gr/kWh). La mejora de
rendimiento se debe exclusivamente al sistema de inyección.
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